Durante su estadía, la fotógrafa fallecida en el año 2000, se volvió amiga de la pareja, quienes la introdujeron en sus andanzas tanto políticas como artísticas, representadas ahora en el libro "Frida Kahlo: The Gisèle Freund Photographs", publicado por la editorial francesa Albin Michel en colaboración con el Institut Mémoires de l’Édition Contemporaine (IMEC). Este libro muestra imágenes captadas por la cámara de Freund, quien al principio se vio impresionada por el encanto de Rivera, puso su mayor énfasis en Frida, todo un personaje de culto hoy.
En medio de sus labores cotidianas, Frida parece jugar con el lente y despliega su belleza sensual y rara, sus elegantes trajes autóctonos y, cómo no, ese bigote que simbolizaba su lado masculino (tenía por amantes a hombres y mujeres por igual), así como las sombras de su vida. Freund, así mismo, fue testigo de cómo Kahlo afrontó la ruina de su salud, resultado de un accidente en un bus que la obligó a someterse a 32 operaciones. También se le fue amputada una pierna. La fotógrafa, además, captó varios intentos por parte de la pintora de exorcizar su dolor físico y la pena moral de no ser madre.
Las imágenes a continuación:





FRIDA PINTANDO EL RETRATO DE SU PADRE











